LAS CULTURAS SE HAN BASADO PRINCIPALMENTE EN LOS PRINCIPIOS MAS PRIMARIOS DE ALGUNA RELIGION. LAS DIFERENCIAS ENTRE AMBAS FILOSOFIAS PUEDE CONVERTIR ESTE FENOMENO, LA INMIGRACION, EN UNA BATALLA DE DIFICIL SOLUCION.
Debemos reconocer que en los países existe normalmente una religión mayoritaria, en Europa y principalmente en España fue la cristiana, que con el tiempo se fue derivando en algunas de las diferentes ramificaciones que hoy conocemos como la católica, la protestante, baptista o presbiteriana entre otras.
Estas unidas a las costumbres de estos lugares fue, poco a poco, creando una cultura específica en cada zona, con principios y valores muy sujetos a las normas o ideas religiosas que en estos países y con estas variaciones religiosas se forjaban.
Pero el fenómeno de la inmigración, e incluso por extensión, el de la globalización causo el desplazamiento de ideas, principios y valores entre países de diferentes continentes. Esto, lejos de ser una mala noticia, parecía una ampliación de ideas, de culturas, de nuevas posibilidades, nuevas oportunidades. Pero el tiempo nos está demostrando que “aun” no es así.
Entre los mejores ejemplos, encontramos dos países que son grandes receptores de inmigración, Francia y Gran Bretaña. Ambos con diferentes ideas y políticas de integración, pero que ya viven las terceras generaciones de los primeros inmigrantes.
Francia con un sistema de asimilación de culturas que se basa principalmente en “si quieres ser francés, adáptate a nuestras costumbres, ideas y quiere a Francia”, que como últimamente se ha demostrado crea un separatismo entre los autóctonos franceses y las nuevas generaciones de franceses nacidos en familias de inmigrantes. Estos jóvenes no se sienten franceses, porque para los autóctonos siempre serán “oscuros” y ellos empiezan a necesitar no solo de aceptacion, como franceses de nacimiento, sino como personas que tienen otra cultura y que deben buscar la manera de convivir con ambas en la privacidad de su vida personal.
La falta de aceptación por parte de los autóctonos franceses, creó y crea la necesidad de estos otros de revelarse, y, aferrándose a culturas diferentes, normalmente la de nacimiento de sus ancestros, para luchar por oportunidades y derechos, creando así un choque de culturas (costumbres, principios e ideas) que no permiten la integración.
En Gran Bretaña, la política de inmigración es totalmente opuesta, ellos adaptaron un sistema de integración multicultural, el mal llamado multiculturalismo.
Este sistema permite a cada colectivo inmigrante llegar a las islas británicas con todas sus costumbres, ideas principios y religiones. Les permite mantener sus normas y obliga a los británicos autóctonos a aceptarlos y respetarlos. Buena idea, si no fuera porque esto es muy difícil de mantener, tanto económicamente, como socialmente.
No debemos olvidar que como seres humanos tenemos algunos sentimientos que son irrenunciables de ser pisoteados, el sentimiento de propiedad, por ejemplo. Mi país, mis costumbres, es normal sentirse acosado si alguien o muchos, pisotean, acechan o no respetan estos ideales.
Actualmente en Inglaterra se pueden ver una cantidad de culturas, subculturas, unidas en sociedad y ficticiamente conviviendo juntas. En Londres, tenemos barrios de asiáticos, “ asians”, y barrios de judíos “jewshoods” y aunque viven mezcladas las diferentes variedades de colectivos, siguen automáticamente uniéndose por ideas, por costumbres, por lengua o por religiones, consiguiendo que realmente la integración sea puramente ficticia.
Los atentados de Londres del siete de julio del 2005, demostraron, de forma inequívoca, que el multiculturalismo no es funcional, que la aceptación de todo por todos, aun siendo una maravillosa idea, era también una magnifica utopía.
En un país que parece acepta a cada uno como es y que no intenta cambiar, modificar o anular las propias costumbres de cada cultura, parece increíble que reciba un castigo como un atentado, que reivindica los derechos pisoteados de una cultura, religión o raza. La musulmana.
Con el tiempo los países en el sur de Europa se han ido convirtiendo, cada vez más, en países laicos. La gran mayoría de potencias europeas se ven en la obligación, a causa del fenómeno migratorio de diferentes culturas a sus regiones, de variar sus políticas religiosas y ampliar sus normas a las nuevas realidades sociales. En mi opinión equivocadamente, ya que un país debería tener su principal ideología, mantenerla y conservarla, sin faltarle al respeto ni limitando las nuevas.